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La inflación de la Eurozona repunta al 2,9% en julio y reactiva el debate sobre los tipos del BCE
La inflación de la Eurozona ha vuelto a acelerarse en julio. El dato provisional publicado por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) sitúa la subida de precios en el 2,9%, una décima más que el mes anterior. Este repunte reabre el debate sobre la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y sobre la posibilidad de que los tipos de interés vuelvan a subir.

Un repunte de una décima que cambia el escenario
El indicador adelantado de Eurostat, dado a conocer este jueves, confirma que los precios en la zona del euro se encarecieron un 0,1% en el mes de julio respecto a junio, lo que sitúa la tasa interanual en el 2,9%. Se trata de la segunda subida consecutiva de la inflación en la Eurozona después de varios meses de moderación. Este dato, aunque provisional, tendrá un peso determinante en la reunión de política monetaria del BCE del próximo mes, ya que la institución que preside Christine Lagarde lleva meses tratando de conducir la inflación hasta su objetivo del 2%. El hecho de que la inflación repunte, y no a la baja, refuerza la tesis de aquellos miembros del Consejo de Gobierno del BCE que consideran que todavía no es el momento de relajar la política monetaria.
España, por encima de la media europea
En el caso de España, el dato es todavía más elevado. La inflación interanual se situó en julio en el 3,8%, según el avance de Eurostat, lo que supone casi un punto porcentual por encima de la media de la Eurozona. Esta diferencia se explica, en parte, por la evolución de los precios de los alimentos y de la energía, así como por los efectos de base de algunos servicios. El diferencial de inflación con Europa es uno de los aspectos que el BCE vigila de cerca, ya que condiciona la competitividad de la economía española y la política de tipos. El dato español conocido hoy coincide con el avance publicado por el INE a principios de esta semana. La persistencia de la inflación en España, pese al enfriamiento del consumo, mantiene la presión sobre los hogares y sobre el Banco de España, que ha pedido en reiteradas ocasiones prudencia en la negociación de las subidas salariales para evitar una espiral de precios.