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El apoyo público al rescate de Vicinay por Quintana se acerca a los 20 millones

El Gobierno vasco ha comprometido cerca de 20 millones de euros para respaldar la operación de rescate de la histórica Vicinay, liderada por el empresario Dámaso Quintana. Esta cifra combina una aportación directa de 7,5 millones con la participación del Ejecutivo autonómico en el fondo Ekarpen, que ha movilizado otros 25 millones. La medida se produce en un contexto de fuerte reestructuración laboral, ya que la compañía ha anunciado el despido de casi la mitad de su plantilla.

Fotografía que ilustra la noticia: El apoyo público al rescate de Vicinay por Quintana se acerca a los 20 millones
(El Correo)

Un respaldo público de 7,5 millones directos y 25 vía Ekarpen

Según ha adelantado El Correo, la inyección pública destinada a sostener la operación de Quintana sobre Vicinay asciende a casi 20 millones de euros desde el punto de vista del Gobierno vasco. De esa cantidad, 7,5 millones corresponden a una ayuda directa del Ejecutivo, mientras que el resto se canaliza a través del fondo Ekarpen, un vehículo participado por la administración autonómica y en el que se han comprometido otros 25 millones.

La cifra refleja el peso estratégico que se atribuye a Vicinay, un fabricante histórico de anclas y cadenas con sede en Bizkaia, cuya continuidad se considera relevante para el tejido industrial vasco. El fondo Ekarpen, impulsado por el Gobierno vasco en colaboración con otras entidades, actúa como instrumento de capital riesgo para operaciones de rescate y reindustrialización, y su participación amplía el alcance del apoyo público más allá de la subvención directa.

Despidos de casi la mitad de la plantilla: el coste laboral del rescate

El anuncio del rescate llega acompañado de una drástica decisión sobre el empleo. Vicinay ha comunicado el despido de casi la mitad de su plantilla, un ajuste que condiciona la operación y que ha sido confirmado por la propia compañía. Aunque la fuente no precisa el número exacto de trabajadores afectados en el momento de la publicación, la magnitud del recorte evidencia la gravedad de la situación financiera previa.

Esta reestructuración laboral se enmarca en el plan de viabilidad que Quintana ha presentado ante el Gobierno vasco para justificar el respaldo público. La combinación de ayuda institucional y reducción de costes laborales busca garantizar la continuidad de la actividad productiva, aunque el impacto social será significativo para la comarca de Bilbao y para el empleo industrial de la zona.

El precedente de Quintana y el papel del Gobierno vasco

Dámaso Quintana ya había protagonizado con anterioridad operaciones de reflotamiento en el sector industrial vasco, lo que le ha granjeado reconocimiento en los círculos empresariales. Su entrada en Vicinay se ha planteado como una alternativa a la desaparición de la compañía, aunque el respaldo público ha generado debate por el volumen de fondos comprometidos y el alcance de los despidos.

Desde el Gobierno vasco no ha trascendido más allá lo publicado, que remite a la aportación directa y a la participación en Ekarpen. La operación se contempla en el marco de la política industrial del Ejecutivo, que prioriza la preservación de empresas estratégicas mediante fórmulas que combinan capital público y privado. Mientras tanto, en Vicinay el calendario del ERE y el futuro del plan industrial seguirán marcando la agenda de la compañía en las próximas semanas.